
A mediados del año pasado explotó el boom de las redes sociales en Latinoamérica. La adopción y suscripción a las diferentes redes sociales que existen está creciendo exponencialmente a velocidades supersónicas en todos los países de la región. El uso de las redes sociales tiene un significado individual para cada persona, y como tal, le dan un uso y frecuencia que es particular para cada individuo.
Esa particularidad le ha dado una terminología distinta a lo que hemos estado acostumbrados en el pasado; la socialización (no como modelo político) de la internet, social media, nuevos medios o redes sociales, no importa de la manera en que la denominemos para poder cumplir nuestro objetivo. Algunos se unen a las redes sociales porque es la moda y hay que estar con la moda, otros porque viven alejados de sus familiares y es un medio de mantenerse en contacto, algunos para entretenerse y poder desconectarse del mundo que los rodea por unos momentos y volar y soñar a través del ciberespacio, y otros con fines comerciales.
Este uso que le damos hace que nos adaptemos velozmente a ésta nueva forma de comunicación. Ya no sólo es el teléfono, email, celular o mensajería instantánea o el chat; ahora tenemos que agregarle también la mensajería de texto (SMS), el email (pero desde tu teléfono inteligente), el Twitter, Facebook, LinkedIn, Youtube, Tumblr, Flickr, Orkut, Sonico, Xing, Skype y lás más de 500 redes sociales que existen en el mundo. Ayer era MySpace la popular, y hoy es Facebook, pero mañana puede ser la nueva o la que esté de moda. Lo que tenemos que ver es que mas allá de la plataforma tecnológica que estemos usando, nosotros como seres humanos, nos hemos adaptado a una revolución en la forma de comunicación, estamos experimentando una transformación de la velocidad del mensaje y no nos hemos dado cuenta de ello.
En los inicios de la internet, era descabellado establecer una relación personal con alguien que estaba al otro lado de esa pantalla. No había confianza en la construcción de esa relación y mucho menos llevarla del ciberespacio a la vida real. Hoy en día tenemos portales de citas, redes sociales familiares, redes de negocios, comunidades y más. Hemos evolucionado de la desconfianza a la construcción de la relación; compartir información personal con alguien que sólo conoces como un “avatar”, una foto, un “nickname” o un website es algo común y cotidiano.
Hemos avanzado antropológica y tecnológicamente en las últimas dos décadas. La complejidad de la tecnología nos ha simplificado el desarrollo y construcción de las relaciones que mantenemos con nuestros conocidos, colegas, amigos, parejas y familiares. Y más aún, nos está preparando para establecer las relaciones de mañana…con nuestros hijos.






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