Había una vez una serie de medios nuevos que rompieron con los esquemas tradicionales del marketing y crecieron exponencialmente, a velocidades tan rápidas que asemejaban a las hiper velocidades en “La Guerra de las Galaxias”. Convertían marcas desconocidas, nunca antes oídas, en rompedoras de records de ventas en cuestión de horas; medios tan revolucionarios que los consumidores se conectaban con sus marcas de tal manera que cultivaban las mejores amistades, al punto que compartían los momentos más importantes de ambos. Súbitamente algo sucedió, cómo si hubieran lanzado el hechizo más poderoso sobre ellos (los usuarios), cómo si un mosquito hubiera inyectado una gota de “alcance” que se propagó como una epidemia, y entonces empezaron a preocuparse por el potencial que puede tener su red. Y al final, los nuevos medios, despues de unos años con ese veneno por dentro, ya dejaron de ser “nuevos” y se convirtieron en “tradicionales”.
Es cierto que algunos números son más importantes que otros, es cierto que todos queremos construir nuestra red para que crezca, pero nos concentramos demasiado en coleccionar a nuestros seguidores al punto que corremos el riesgo de envenenarlos y convertirlos en el alcance o el potencial. Y con ello, desenpolvar el esqueleto de la potencialidad del alcance que había dominado las tierras del marketing por más de 50 años, dónde la visibilidad dentro de una audiencia era determinada por un número en la escala de ratings.
Construir una red lleva tiempo y dedicación, uno a uno tenemos que ir formando, tejiendo y anundando cada uno de los puntos para poder formar una unión tán sólida que ningún pez, por más grande y velóz que sea, pueda romperla; construir tu red personal, con aquellas personas que te conceden un espacio y te consideran relevante, también. Le tienes que dedicar tiempo, paciencia, preguntarles cómo les fué en su presentación, felicitarlos en su cumpleaños, celebrarle los nacimientos de sus primogenitos y hasta guiarlos. Nada de esto lo haces de la noche a la mañana, no existe software que logre analizar estas interacciones, empaquetarlas y enviarles 50 mil invitaciones basádo en unas palabras que le ingresas y un rango de edad y profesiones; pero con el tiempo si lo puedes lograr,
Y cuando miras hacía atrás y ves todo el tiempo que le dedicaste y las relaciones que construístes, te das cuenta lo afortunado que eres por haber elegido ese camino y no la automatización. En el proceso conocistes a todos y cada uno de ellos, hicistes amigos y te convertiste en guía y mentor de algunos.
No es mejor tener 3,000 amigos con los que conversas, conoces sus intereses y tienes un alcance relevante que 20,000 miembros que sólo el 2% hacen click en algo, según las estadísticas del CTR.
Si tuviera que presentar los resultados de una campaña, prefiero tener que mostrar que hubo 3,000 conversaciones que se generaron alrededor de mi marca, que el 3% de ellos hizó “like”. Porque las conversaciones tienen el sentimiento y la profundidad y el “like” no tienes la menor idea de por qué lo hizo.
Nosotros somos los responsables de mantener la escencia de las relaciones personales dentro de nuestras redes, ya sea por que estamos influenciando a algunos o porque somos una marca que quiere conectarse más con su red. En el momento que empecemos a pensar en la cantidad de seguidores, fans, likes, tweets, retweets, diggs, reddits, stumbleupons, impresiones, visitas y views que potencialmente podemos alcanzar, habremos envenenado esa escencia convirtiéndonos nuevamente en un número invisible.
¿Tú que crees?












